ISSUE#1
Local Futures. Beyond inclusion:
Towards the possibility of latinamerican cosmotechnics.

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Introduccion: Futuros Locales
Introduction: Local Futures

Hugo Esquinca & Ana María Guzmán Olmos

La necropolítica imperante hoy a escala global demanda de una nueva orientación del pensamiento y de la acción. No es suficiente cambiar la perspectiva. Esta insuficiencia se ha hecho evidente en las maneras en que las políticas de identidad constantemente son instrumentalizadas para reforzar la corriente distribución de un capital, que en cada una de sus transmutaciones, se disuelve en una aparente oposición. Dicha estrategia resulta problemática en tanto que no termina por cuestionar los mecanismos y técnicas de la distribución misma, sino sólo cuáles serían las subjetividades que pueden ser explotadas por la distribución en curso; una manera de proceder que finalmente se alimenta siempre de la exclusión de algunas formas de vida y que precariza a algunos en nombre de la inclusión de otros dentro del orden corriente.

 

Durante la pandemia, en América Latina, frente a la falta de un sistema de salud eficiente que pudiera llevar a cabo labores de cuidado para sus ciudadanos se ha vuelto una práctica normalizada, por ejemplo, la compra de oxígeno. Se tiene que pagar para respirar. Esta es una consecuencia de la ficción en la que el estado tiene el monopolio del cuidado. Frente a esta situación, grupos de facebook o whatsapp y páginas web sirven de herramientas improvisadas para la organización civil, donde se informa del último lugar donde aún es posible obtener una consulta médica, conseguir oxígeno o medicamentos. Estas empresas multinacionales dejan de ser espacios para la interacción social o el entretenimiento y se transforman en plataformas de supervivencia. Ante la insuficiencia del estado, el único recurso de la sociedad civil es entregarse al monopolio tecnológico. Mientras que los trabajos de cuidado profesionalizados se volvieron centro de atención de los medios de comunicación y se ha recordado su carácter esencial para la subsistencia de la existencia, los casos de violencia doméstica han visto un aumento a nivel exponencial, en la mayoría de los casos, precisamente, hacia quienes llevan a cabo el cuidado. Cuando la educación se vuelve un asunto que acontece solamente en línea, mientras que para algunos la pregunta es cuál es la mejor manera de lidiar con 8 horas diarias frente a la computadora, en otras, es como hacer siquiera llegar los medios de conexión y accesibilidad necesarios para que al menos 2 horas de una clase sean posibles. El duelo global acontece en plataformas en línea puestas a disposición por empresas cuyos intereses son la acumulación de capital y ya no es nada claro de qué se habla cuando se requiere acompañamiento o de qué maneras se gesta la colectividad. 

 

El panorama no es alentador. Nos preguntamos, ¿de dónde debería emerger el potencial de transformación si pareciera que estamos ante su absoluta imposibilidad? Cuando comenzamos a trabajar en este número especial nos preguntamos de qué manera podría la propuesta de Yuk Hui podría ser una herramienta conceptual útil para pensar la particularidad de un pensamiento tecnológico latinoamericano. Hui propone pensar la tecnología en relación con las cosmologías locales en las que se desarrolla. En nuestras conversaciones, con nuestras lecturas y la recepción de los artículos que recibimos, finalmente hemos cuestionado muchos de los supuestos que subyacen a la idea de una tecnología, el pensamiento tecnológico latinoamericano o latinoamerica misma. Nos parece que la mejor manera de aproximarnos a esta cuestión es dando cuenta de algunos de estos supuestos y los problemas que conllevan. 

 

En primer lugar, si bien el concepto de cosmotécnica, para constituirse como concepto, no sólo debe ser aplicable en diversos contextos, sino que debe ser capaz de (re)articularse en relación con las realidades que busca describir. Asumir que un concepto es una abstracción del pensamiento cuya aplicación no tiene ningún efecto sobre él, es una forma errónea de entender cómo este opera. Cuando Hui trajo a la discusión el concepto de cosmotécncia, este se planteó específicamente en relación con la mitología en China y la modernización tecnológica de ese contexto. Sin embargo, Hui mismo hizo la anotación de que el caso de China sería sólo un ejemplo de cómo pensar las relaciones entre cosmología y técnica. Esta invitación a pensar otras localidades y otras cosmologías nos parecía que podía ser extendida al caso de América Latina, esto, sobre todo, porque este pensamiento local de lo tecnológico nos permitía considerar las potencialidades de lo tecnológico más allá de una herramienta al servicio de la producción de capital. 

 

Al considerar el contexto y la historia particular de América Larina hemos encontrado aspectos que tendrían que ser considerados si es que se quiere hablar de técnicas locales. En primer lugar, tendríamos la multiplicidad que se dice cuando se usa el nombre de América Latina. No es suficiente con nombrar una región geográfica delimitada mediante el sistema contingente de la división en estados-nación. Esta división busca borrar algunas formas de vida y de hacer comunidad. De igual manera, hoy en día regresar a la propuesta de Vasconcelos y tratar de izar la bandera de la raza cósmica resulta no solamente imposible sino contradictorio.

 

Si bien se trata de pluralizar los imaginarios de cómo y en qué forma es realizable el futuro, esto, como hemos dicho al principio, no puede consistir simplemente en una multiplicación de perspectivas, pero tampoco puede ser dependiente de la sobresaturación de contextos en los que distintas formas de vida tienen lugar. La sobresaturación del contexto y de las condiciones de aparición de una forma de vida es una estrategia compartida por todo discurso que busca apoyarse en formas naturalizadas y naturalizantes de la noción noción de identidad.

 

Tenemos claro que la idea de una resistencia al proceso mono-tecnológico que hoy determina los modos de interacción, reacción e incluso oposición, aunque necesaria, resulta insuficiente. De igual manera ciertos procesos que aluden a una reivindicación por medio de respuestas multiculturales, se tornan inutilizables, pues al intentar desahogar la carga histórica que solidifica la implacable direccionalidad de dicho proceso, estas voces terminan generando respuestas que satisfacen únicamente a los formatos y estructuras, que facilitan la ornamentación de un proceso cuyo combustible es precisamente la singularización de pluralidades bajo el manto de una falsa universalidad.

 

Hoy, esta dinámica se ve severamente amplificada, y los gestos que siguen procurando generar una emancipación epistemológica recurriendo una y otra vez al principio de inclusión, se encuentran ahora con la barrera de la frontera inmunológica, misma que ha venido a embutir de posibilidades al deseo geopolítico de re-marcar fronteras y redefinir los distintos modos de operar, transitar, vivir, reaccionar, respirar.

 

Lo tecnológico nos ofrece un espacio para replantear qué significa situar, localizar, contextualizar. En tanto que universal antropológico no se trata de un desarrollo en un lugar o en un pasado particular. Se trata, más bien, como el término Tecnicidad de Gilbert Simondon enuncia, de un eje o una potencia cuyo encuentro con otras potencias como la natural o la religiosa da lugar a operaciones concretas. Si al hablar de localidad no se enuncian espacios geopolíticos determinados, sino las condiciones de posibilidad para la aparición de fenómenos técnicos, lo único que es rastreable son procesos de concreción de dichos fenómenos y sus articulaciones con otros ejes participantes en la concreción. No se parte de ideas preconcebidas de identidades, culturas, espacios geopolíticos o un punto en el mapa global, sino de procesos cuyos elementos son técnicos, pero también culturales, históricos y materiales.

 

Los artículos compilados en este número apuntan desde diversas disciplinas, discursos y prácticas a cuestionar tanto la manera en que hablamos de lo local, como los contextos en que aparecen técnicas particulares. Queremos mantener un diálogo abierto y constante tanto con las contribuciones como con su recepción y las respuestas que generan. Con esta finalidad, vamos a publicar bisemanalmente dos artículos que encuentran eco el uno en el otro. Durante el tiempo de la publicación vamos a mantener una conversación viva con Yuk Hui donde traeremos a la discusión problemas y preguntas abiertas por los artículos. Estas conversaciones también van a ser intervenidas por una serie de conversaciones que vamos a transmitir en colaboración con Cashemere Radio Berlin. Con estos ejes del discurso esperamos multiplicar las voces y crear espacios para pensar qué puede la técnica en distintas localidades. Problematizar la posibilidad de una pluralidad de técnicas latinoamericanas, unidas por historias y territorios compartidos pero heterogéneos, es una estrategia para re-evaluar los efectos del imperialismo tecnológico. Esta estrategia, sin embargo, de ninguna manera tiene la intención de homogeneizar idiomas, mitologías, religiones, culturas, ontologías o las técnicas mismas. Partiendo de procesos técnicos situados, nos interesa, más bien, dirigirnos hacia los futuros que desde el punto de vista de la inclusión, aún no hemos sido capaces de imaginar.

The necropolitics prevailing today on a global scale demands a new orientation for thinking and acting. It is not enough to only change the perspective. This insufficiency has become evident in the ways in which identity politics are constantly instrumentalized to reinforce the current distribution of  capital, which inevitably transforms opposition into a simple appearance. Such a strategy is problematic insofar as it does not end up questioning the mechanisms and techniques of distribution itself, but only the subjectivities that can be exploited by the ongoing distribution; a way of proceeding that in the end always feeds on the exclusion of some forms of life and precarizes others in the name of inclusion within the current order. 

 

During the pandemic, in Latin America, the absence of an efficient health system that could care for its citizens, has become a normalized practice, for example, to buy oxygen. One has to pay to breathe. This is a consequence of a fiction according to which the state has the monopoly on care. Faced with this situation, facebook, whatsapp groups and web pages serve as improvised tools for civil organization, where people are informed of the last place where it is still possible to get a medical consultation, buy oxygen or even get medicines. These multinational companies cease to be spaces for social interaction or entertainment, and are transformed into platforms for survival. Faced with an insufficient state, civil society is left with the dark recourse of surrendering to the technological monopoly. While professionalized health work has become a mediatic focus and its essential character for sustaining life has been recognized, cases of domestic violence have seen an exponential increase, in most situations, precisely towards those who carry out care labour. When education is dependent on online platforms, for some the question is how best to cope with 8 hours a day in front of the computer, for others it is how to even get the means of accessibility needed to make at least 2 hours of class possible. Platforms are as well the center of a global mourning, made available by companies whose interest is the accumulation of capital. It is no longer clear what coming together means or what constitutes a collectivity. 

 

The landscape is not encouraging. We ask ourselves, from where should the potential for transformation emerge if it seems that we are facing its absolute impossibility? When we started working on this special issue we wondered how Yuk Hui’s cosmotechnics could be a useful conceptual tool to think about the particularity of a Latin American technological thinking. Hui proposes to think about technology in relation to the local cosmologies in which it develops. In our conversations, with our readings and the reception of the articles, we have finally questioned many of the assumptions that underlie  ideas such as what is  a technology, Latin American technological thought or Latin America itself. It seems to us that the best way to approach these questions is to account for some of these assumptions and the problems they entail.

 

First, the concept of cosmotechnics, in order to be constituted as a concept, must not only be compatible with diverse contexts, it must also be (re)articulated every time it encounters a different reality. To assume that a concept is an abstraction of thought that has no effect on reality, is an erroneous way of understanding how concepts operate. However, Hui himself pointed out that the case of China would be only one example of how to think  the relationship between local cosmologies and technologies. This invitation seemed to us that could be extended to the case of Latin America, above all, because this local thinking of the technological allowed us to re-consider the potential of the technologies l beyond its reduction tos a tool at the service of the production of capital.

 

In considering the particular context and history of Latin America, we have found aspects that should be taken into account if we want to speak of local techniques. In the first place, we  have the multiplicity that is said when using the name Latin America. It is not enough to name a geographical region delimited by the contingent system of the division into nation-states, since this division seeks to erase some forms of life and community building. Likewise, today, a return to Vasconcelos’ proposal and  raising the flag of the cosmic race is not only impossible but contradictory. 

 

While it is a matter of pluralizing the imaginaries of how and in what form diverse futures are realizable, this, as we mentioned at the beginning, cannot simply consist of a multiplication of perspectives, but neither can it be dependent on the oversaturation of contexts in which different forms of life thrive. This is a strategy shared by any discourse that seeks to rely on the notion of naturalized forms of identity. 

 

It is clear to us that the idea of resistance to the mono-technological process that today determines the modes of interaction, reaction and even opposition – although in many cases necessary and even urgent- is not enough. We need to reimagine different futures. Likewise, certain processes that allude to a vindication by means of multicultural responses, become insufficient, since in attempting to unburden the historical load that solidifies the implacable directionality of said process, these voices end up generating responses that only satisfy the formats and structures that facilitate the ornamentation of a machine whose fuel is precisely the singularization of pluralities under the cloak of a fake universality. 

 

The technological offers us a space to rethink what it means to situate, locate, contextualize. As an anthropological universal, it is not about a development in a particular place or in a particular past. It is rather, as Gilbert Simondon’s term Technicity enunciates, an axis or a potency whose encounter with other potencies, such as the natural or the religious, give rise to concrete operations. If in speaking of locality we do not enunciate determined geopolitical spaces, but rather the conditions of possibility for the appearance of technical phenomena, the only thing that is traceable are processes of concretization, and their articulations with other axes participating in that particular concretization. We do not start from preconceived ideas of identities, cultures, geopolitical spaces or a point on the global map, but from processes whose elements are technical, but also cultural, historical and material. 

 

The articles compiled in this issue aim, from different disciplines, discourses and practices, to peer into both the way in which we articulate the local, as well as the contexts in which particular techniques appear. We want to maintain an open and constant dialogue both with the contributions as well as with their reception and the responses they generate. To this end, we will publish biweekly two articles that find echoes in each other. During the time of publication we will maintain a lively conversation with Yuk Hui where we will bring to the discussion problems and questions opened by the articles. These conversations will also be interjected by a series of talks that we will broadcast in collaboration with Cashmere Radio Berlin. With these lines of discourse we hope to multiply the voices and create spaces to think about what technology can do in different localities. Approaching the fragmentary possibilities of latinamerican technics, which are linked by a shared territory and history, yet not unified by them, is thus, a strategy for reevaluating the effects of technological imperialism. This process has nevertheless no intention in homogenizing languages, mythologies, religions, cultures, ontologies and technics themselves. Departing from situated technical processes we rather aim to direct ourselves towards futures that from the viewpoint of inclusion we haven’t been able to imagine yet.

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